Ser y sentirse víctima en Colombia.

Ser víctima en Colombia esta ligado directamente al Conflicto Armado que afectó todo lo ancho y largo de nuestro país, aquí todos podemos contar una historia propia o de un cercano, que incluye desplazamiento, despojo, homicidio, violación, masacre, amenaza, vacunas, retenes, etc... todos podemos contar la misma historia y agregar actores como farc, eln, auc, urabeños, paracos, epl, masetos, escobar, rodriguez, etc, etc, etc... y también podemos incluir al mismísimo Estado como actor con su ejercito, policía, das, etc, etc, etc. (uso minúsculas a propósito para no dar respeto a quienes desde esas organizaciones vulneraron millones de derechos de millones de seres humanos en el marco del conflicto) y a esa historia podemos agregarle para finalizar dos elementos cualquier nombre y apellido y cualquier municipio del país... así se ES víctima. 


Sentirse víctima es no poder olvidar hechos de violencia que se sufrieron en medio del conflicto, es temer cada día su repetición, es creer más no esperar que exista verdad sobre lo sucedido y que el estado por fin llegué con su promesa de justicia y reparación. 



Hoy millones de víctimas prefieren no sentirse víctimas pues nadie los esta escuchando, nadie asume su buena fe cuando cuentan sus terribles historias en las unidades de restitución o en los estrados judiciales, o esta sucediendo demasiado lentamente (procesos judiciales de 2, 3, 4, 5 o más años); en Colombia expresar el SENTIR hace a muchos voltear la mirada hacia otro lado.



Colombia requiere que todos sus ciudadanos reconozcamos el sentimiento de las víctimas, este proceso de reconciliación nacional que comenzó con la Ley 1448, siguió con el proceso de paz y debe terminar con la verdad, la justicia y la reparación para todas las víctimas, exige el concurso de todos, el camino es nuestra mirada sincera a ese dolor de millones de víctimas, ellos no lo van a superar con nuestra mirada, pero si sabrán en sus corazones que la esperanza de reconciliación existe para sus hijos en el mañana, nuestra mirada, nuestra atención es esperanza.


Wilson Fernando Suárez
Defensor Derechos Humanos
Asoproccol Colombia